Carmen Elena Jiménez-Gutiérrez¹, Pablo Redruello-Guerrero²

 

TRANSLATED BY:

Carmen Bohórquez-Gavira³, Sandra Gutiérrez-Bullón³, Javier León-Saniger³, María Pineda-Cantos³, Luís Manuel Porrero-Triguero³, Javier Tarín-Marín³.

TRADUIT PAR :
Carmen Galán-Jiménez³, Sara González-Ballesteros³, Anaïs Gutiérrez³, Marina Jurado-López³, Guillermo Antonio Macías-Alcázar³, Laura Prieto-Casamichana³.

 

1. Facultad de Enfermería, Universidad de Granada (UGR).

2. Facultad de Medicina, Universidad de Granada (UGR).

3. Faculty of Translation and Interpreting, University

El dolor lumbar crónico se considera uno de los más frecuentes e incapacitantes en la población mundial. Su tratamiento actual es fundamentalmente farmacológico, provocando un gran consumo de analgésicos y opioides. Esta revisión no sistemática ha recogido distintos ensayos clínicos, agrupados en diferentes rangos de edad, en los que se evalúan los efectos del ejercicio físico en el manejo del dolor lumbar crónico. El tratamiento precoz en adolescentes basado en actividad física junto con manipulación espinal ha mostrado una disminución de la lumbalgia crónica. Se han revisado diversas terapias combinadas en la población adulta con resultados variables, siendo la más significativa la estimulación lumbar junto con ejercicios como caminar. En la población anciana tiene un gran beneficio el desarrollo de actividades físicas debido a la reducción del consumo de analgésicos. Estos resultados refuerzan la necesidad de realizar ejercicio físico como alternativa al tratamiento farmacológico en la intervención de este tipo de dolor.

Palabras clave: dolor lumbar crónico, actividad física, adolescentes, adultos, ancianos.

Keywords: low back pain, physical activity, adolescents, adults, elderly

INTRODUCCIÓN

El dolor lumbar crónico (DLC) se localiza en la región lumbar de la columna vertebral pudiendo tener distintos grados de magnitud. Se considera uno de los dolores más frecuentes, estimándose que del 40 al 80% de la población mundial lo experimenta en algún momento de su vida (1,2). En las últimas dos décadas, las limitaciones debidas a DLC han aumentado un 42 % estableciéndose como primera causa mundial de discapacidad (3).

Se considera un problema de salud pública debido a su alta prevalencia, su relación con la discapacidad y el deterioro de la calidad de vida (4). Esto constituye un gran coste para la sociedad ya que las bajas laborales por esta causa presentan una incidencia similar a la de otras patologías como diabetes mellitus o enfermedad coronaria (5).

Además, existen diversos tipos de DLC: el dolor lumbar mecánico, que afecta columna, articulaciones y músculos (6); y el dolor lumbar inespecífico al que no es atribuible ninguna causa concreta (7). La figura 1 esquematiza estos dos tipos de patología.

 

 

Recientemente, se ha demostrado la importancia de los factores cognitivos y conductuales en el desarrollo y tratamiento del dolor crónico. Es por ello que al padecer un dolor crónico se produce una reorganización cortical donde se sensibiliza la red neuronal en la cual reside el dolor y se desinhibe las redes neuronales circundantes. Por lo tanto, modificar los comportamientos, cogniciones y emociones que estimulan y perpetúan el dolor puede mejorar el manejo y tolerancia a este (8). Además, la incorporación de tareas de actividad física y movimiento a pacientes con dolor crónico pueden incidir en estas vías nerviosas mejorándolo (9).

Esta revisión narrativa persigue examinar los beneficios del ejercicio físico para la mejora del DLC, recogiendo los resultados obtenidos en diversos ensayos clínicos, estratificado por edad.

 

ADOLESCENTES

El DLC comienza más frecuentemente durante la adolescencia (10-12). Padecerlo durante estas edades se considera un potente predictor de presentarlo en la edad adulta, alcanzando en torno a los 18 años los mismos umbrales de dolor que en adultos (13-15). Con el fin de que los pacientes controlen su DLC y puedan prevenir futuras recaídas se han de promover ejercicios de rehabilitación (16). Asimismo, antes de comenzar tratamientos farmacológicos es recomendable el uso terapias de manipulación espinal combinadas con ejercicio por su eficacia en la mejora del DLC (17). Resulta de gran importancia en el tratamiento del DLC el fomento de actitudes activas para evitar el sedentarismo prolongado ya que exacerba los síntomas dolorosos (18). El ejercicio aeróbico es el más recomendable para este propósito (19). Existen pocos estudios sobre la eficacia del ejercicio físico sobre el DLC realizados en niños y adolescentes (20-22).

En un ensayo clínico aleatorizado con una muestra de 185 niños de entre 12-18 años se comparó la efectividad de terapias de manipulación espinal combinadas con ejercicio en contraposición a la práctica de ejercicio únicamente para mejorar el DLC. La primera terapia consistió en manipular y movilizar la columna vertebral. La segunda terapia que ha sido desarrollada comprende la enseñanza de estas actividades por personal cualificado, la supervisión por este mismo y la práctica de estos ejercicios en el hogar sin supervisión. Se dieron instrucciones acerca de cómo ejecutar los ejercicios físicos y de qué postura adoptar mientras se realizaban actividades físicas, se tomaba asiento, se estudiaba… También se observó que realizando ejercicio combinado con terapias de manipulación espinal durante más de seis meses, se mejora la capacidad funcional de los individuos con DLC, tal como refleja la gráfica 1. Con ambas técnicas se consiguió una mejora de la intensidad del DLC a largo plazo, al mismo tiempo que se redujo el consumo de medicación en un 80% en pacientes adolescentes, siendo esto relevante por la preocupación que existe en torno a la seguridad y efectividad del uso de medicamentos para controlar el DLC (23).

 

 

Una de las formas de DLC más frecuente en adolescentes es debido a los ejercicios en la gimnasia de élite que utilizan esta zona de la espalda con una gran exigencia (24). Se ha realizado un caso clínico de una gimnasta de quince años que sufría de DLC por extensión. Se reeducaron los movimientos que favorecían la sobrecarga de la columna lumbar.  Para ello se llevaron a cabo ejercicios con un estabilizador de la columna y una terapia manual. Además, concluyeron que el abordaje de factores cognitivos-afectivos junto a esta reeducación de los ejercicios desadaptativos reduce el aporte nociceptivo. Esto lleva a una desensibilización del sistema nervioso permitiendo controlar mejor el DLC (25). Otro ensayo clínico en 30 gimnastas de entre 10 y 14 años que padecían DLC desarrolló un programa de ejercicios para prevenir las lesiones lumbares y reducir el dolor. La mitad de la muestra añadió a su entrenamiento habitual diversas actividades para mejorar la postura, estiramientos de la espalda y de coordinación. La otra mitad restante solo realizó su entrenamiento estándar, quedando como grupo control. Se evaluó la intensidad del dolor tras las intervenciones reduciendo en las gimnastas con dolor leve un 12%, en aquellas con dolor moderado un 11% y desapareciendo en los casos con dolor intenso (26).

 

ADULTOS

Las Reglas de Predicción Clínica evalúan la posible evolución en pacientes con DLC no intervenidos quirúrgicamente (27). PERRON et al. realizaron un estudio durante un mes y medio a 85 miembros militares con dolor lumbar subagudo o crónico no intervenido quirúrgicamente que demostró que existen una serie de variables que permiten predecir antes de la realización del ejercicio físico su futura evolución. Las variables fueron las mostradas en la tabla 1.

 

 

Un 77,5% de los participantes que presentaron entre cuatro y cinco variables desarrollaban un obtenían un claro beneficio, cuando practicaban ejercicio físico (28). El propósito de los autores era establecer una nueva regla de predicción clínica que pudiese ayudar a la identificación del pronóstico de estos pacientes en función de las variables consideradas.

Ejercicios convencionales

Por un lado, los ejercicios de estabilización lumbar (SE, por sus siglas en inglés) están orientados a fortalecer la musculatura que se encarga de estabilizar la columna vertebral (29). Este tipo de ejercicios busca ser personalizado en función de las características clínicas de cada participante (30), lo que se facilita con la SE Graduada Individualizada (IGLSE, por sus siglas en inglés) ya que esta técnica permite adaptar la intensidad del ejercicio. HYUN SUH et al. realizaron un ensayo clínico, prospectivo, controlado y aleatorizado en el que pretendieron valorar la eficiencia de caminar (WE, por sus siglas en inglés) y realizar IGLSE en una muestra de 48 pacientes con DLC. Este trabajo concluyó que había una mejora significativa de la lumbalgia crónica mediante SE lumbar y WE (31).

Por otro lado, la promoción del ejercicio físico ha demostrado ser un pilar fundamental para su correcto desarrollo y su puesta en práctica (32). El coaching de movimiento (Movement Coaching) es una intervención con distintas competencias (33) tales como: ejercicio físico en el mismo espacio y tiempo con el terapeuta que es un enfoque muy eficaz (34) y la atención posterior telefónica y online personalizada. SCHALLER et al. llevaron a cabo un ensayo clínico aleatorizado controlado en Alemania con una muestra de 144 pacientes con DLC. Dividieron en dos grupos de 71 y 73 pacientes en los que realizaron una intervención multimodal de “coaching de movimiento” en contraposición con una intervención en el grupo control basada en presentaciones on-line sin coaching. Sus resultados no fueron significativamente relevantes ni demostraron que la terapia propuesta fuese más efectiva. Esto pudo ser debido a que la actividad física total disminuyó a lo largo de los doce meses de seguimiento (33).

Asimismo, se han desarrollado programas de ejercicio que se pueden llevar a cabo en el hogar. Estos han consistido en diez minutos de actividad aeróbica, junto a ocho tipos de ejercicios en el suelo con el objetivo de fortalecer la musculatura lumbar y cinco tipos de estiramientos (35). Estas intervenciones, mostradas en la figura 2, se llevaron a cabo en dos grupos de pacientes con lumbalgia de 13 y 17 personas cada uno. El primer grupo fue supervisado semanalmente por parte de un fisioterapeuta y al otro no recibieron seguimiento. El DLC tuvo una mejora sintomatológica pero sin presentar diferencias significativas entre los grupos que habían recibido supervisión por parte de un fisioterapeuta y los que no fueron seguidos (35).

 

 

Balneoterapia

A la terapia combinada de ejercicio físico y spa se le ha dado un enfoque con el objetivo de reincorporar trabajadores con este tipo de dolor crónico a sus puestos de trabajo. Para ello se realizó un ensayo clínico aleatorizado y prospectivo (36) con un diseño modificado de Zelen (37). Esto se llevó a cabo en una muestra de 88 pacientes en Francia. Se establecieron dos grupos paralelos de 45 y 43 sujetos respectivamente. En el primero se aplicó una intervención intensiva de 5 días de duración, basada en 2h de balneoterapia diarias, junto a 45 minutos de ejercicio y 45 minutos de un programa educacional individualizado; mientras que el segundo actuó de grupo control y únicamente recibió el seguimiento médico habitual. Los hallazgos fueron prometedores sin encontrar evidencia significativa debido a que el tamaño de muestra se consideró insuficiente (36). Estos resultados dejan una alternativa abierta para realizar más ensayos clínicos en este campo.

Por otro lado, HUBER et al. llevaron a cabo un ensayo clínico aleatorizado y controlado a 80 pacientes de la población austriaca. Se dividieron en tres grupos: el primero de 27 pacientes realizó senderismo moderado de montaña (Green exercise), el segundo de 26 pacientes se aplicó una intervención de Green exercise junto con balneoterapia y el tercero de 27 pacientes quedó como grupo control y no pasaron 8 días en el Tirol. En el segundo grupo se utilizó el senderismo y la terapia de spa en el agua tipo Mg-Ca-SO 4 para evaluar la mejora sintomática y la movilidad de la columna vertebral. Los resultados mostraron que esta terapia combinada tiene un beneficio con respecto al dolor, movilidad funcional y calidad de vida subjetiva de los pacientes participantes (38).

Terapias alternativas

El Tai Chi (TC) es un ejercicio que promueve la salud (39) y que puede ser realizado por personas de diferentes edades (40). Además, presenta beneficios en múltiples patologías (41). Pretende integrar el desarrollo cuerpo-mente para mejorar o mantener el estado de salud (42). Se ha realizado un ensayo controlado aleatorizado a 43 pacientes con DLC para conocer la efectividad del TC. Se dividieron en tres grupos, el primero de 15 personas a las que se les intervino con ejercicios de TC; el segundo de 15 pacientes que realizaron ejercicios de estabilización central; y el último grupo de 13 pacientes que se tomó como grupo control (43). Los resultados mostraron que el TC tenía efectos positivos sobre el dolor, pero sin mejorar la propiocepción de las extremidades inferiores también evaluadas.

Así mismo, el yoga es otra terapia alternativa que pretende conseguir aliviar la sintomatología y el dolor de múltiples afecciones (44). NEYAZ et al. realizaron un estudio comparativo aleatorizado prospectivo para determinar si la terapia Hatha Yoga (HY) es efectiva frente a los ejercicios convencionales en pacientes con lumbalgia crónica. La intervención de HY recoge una serie de ejercicios fisicos asi como respiratorios y de meditación. El tamaño de muestra fue de 70 sujetos repartidos en dos grupos iguales a los que se les trato con las dos técnicas a evaluar a cada uno.  La terapia de (HY) tenía una duración de treinta y cinco minutos semanales durante seis sesiones. La intensidad del dolor tuvo una disminución significativa en ambos grupos sin presentar evidencia de mejoría en una con respecto a la otra (45).

 

PACIENTES MAYORES

La población mundial está envejeciendo rápidamente y se calcula que entre el 76 y el 82% de los pacientes mayores presentan algún tipo de dolor no relacionado con cáncer (46,47). El DLC es frecuente en los adultos mayores produciendo limitaciones físicas, incapacidad y disminuyendo la calidad de vida. Se estima una prevalencia de este tipo de dolor de entre el 32 al 58% de la población envejecida (48,49). Muchos se encuentran bajo tratamiento analgésico y con opioides con el fin de controlar su dolor crónico. Este hecho pone de manifiesto la necesidad de identificar otras estrategias no farmacológicas y seguras para el manejo del dolor en ancianos. Ciertos estudios han evidenciado las ventajas del ejercicio físico o de la terapia de manipulación espinal para controlar el DLC (50,51). También se ha comprobado la eficacia de promover programas de autocontrol del dolor para aprender a manejar el dolor a largo plazo (52).

En un ensayo clínico aleatorizado realizado en 241 personas mayores de 65 años con DLC se evaluó las ventajas de añadir terapia de manipulación espinal o ejercicios de rehabilitación supervisado al ejercicio realizado en casa durante 12 semanas. Para ello se crearon tres grupos, el primero realizó solo ejercicio en el hogar, el segundo lo combinó con un programa de ejercicio supervisado y el tercero con la terapia de manipulación espinal. La reducción de la intensidad del dolor no fue muy significativa en la terapia combinada de la manipulación espinal y el ejercicio físico en el hogar en comparación con realizar ejercicio físico únicamente, aumentando solo en un 10% la mejora como se muestra en la gráfica 2. Se consideró que resulta más rentable desarrollar un programa de ejercicios en el hogar de varias sesiones y en pacientes que requieran más apoyo realizar terapias de manipulación espinal o de ejercicio supervisado (53).

 

 

Otro ensayo clínico aleatorizado se realizó con 60 mayores en torno a los 70 años de edad. Se realizaron intervenciones de fortalecimiento, estiramiento y actividades aeróbicas en el hogar, que tuvieron un seguimiento telefónico. Se concluyó en la efectividad y validez de este método para aumentar la adherencia a programas de ejercicios en pacientes mayores con DLC (54).

Nuevos enfoques para el tratamiento del dolor lumbar incluyen la promoción de hábitos saludables y técnicas para gestionar el dolor, y reducir las intervenciones para tratar los síntomas del dolor reduciendo el alto consumo de medicamentos y de actuaciones sanitarias (55). El ejercicio físico es una actividad simple y que se puede realizar en el hogar (56). Emplear la telecomunicación para el seguimiento de los pacientes es una metodología novedosa en la medicina que conlleva ventajas para los pacientes mayores ya que pueden acceder a la atención sanitaria cómodamente desde su hogar (57).

 

CONCLUSIÓN

Diversos ensayos clínicos han demostrado los beneficios de realizar actividad física para disminuir el DLC. La manipulación espinal junto con el desarrollo de ejercicio físico ha demostrado un alivio del dolor en la lumbalgia crónica en adolescentes. Además, en este grupo de edad se ha identificado que también el entrenamiento preventivo compensatorio alivia el dolor en gimnastas de elite a corto plazo. Distintas terapias combinadas han sido revisadas para la población adulta. Se ha destacado la balneoterapia, terapias alternativas como el Tai Chi o el Hatha Yoga, o la estimulación espinal; todas ellas acompañadas de ejercicio físico. Esta última ha demostrado una mejora sintomática más relevante. Con respecto a la población mayor, la mejora no es tan significante en cuanto intensidad. Sin embargo, favorece la disminución del consumo de analgésicos y el control del dolor por parte del paciente. Además, en esta población el seguimiento telefónico aumentó la adherencia al tratamiento en contraposición con otros grupos de edad.

Esta revisión sugiere que la práctica de ejercicio físico ayuda a disminuir el DLC. Tanto en población adolescente como en la adulta sería recomendable practicar ejercicio físico junto con otras terapias para un alivio más significativo del dolor. Además, se aconseja que se haga un seguimiento telefónico a la población mayor para incidir en el seguimiento de las actividades físicas recomendadas.

Sin embargo, todavía no se dispone de evidencia suficiente por lo que se pueden proponer más ensayos clínicos sobre DLC y ejercicio físico en todos los grupos de edad. Esta limitación está presente sobretodo en la población adolescente por lo que estudios en este rango de edad podría aumentar la evidencia científica en este campo.

 

DECLARACIONES:

Agradecimientos

Este trabajo forma parte del Proyecto de Innovación Docente coordinado entre la Facultad de Medicina y la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada (UGR), bajo el marco del Plan FIDO 2018-2020 de la UGR (código 563).

Consideraciones éticas

Este estudio no requirió la aprobación de ningún comité ético

Conflictos de interés

Los autores de este artículo declaran no presentar ningún tipo de conflicto de interés.

Financiación

No se ha recibido ningún tipo de financiación para la producción de este artículo.

 

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Benefits of Physical Activity for Low Back Pain Across Different Age Groups

 

Low back pain (LBP) is one of the most common and incapacitating pain conditions globally. Its current treatment is essentially pharmacological, leading to a large consumption of painkillers and opioids. The present non-systematic review collects data from various clinical trials evaluating the effects of physical activity in low back pain management and organizes them into different age groups. Early treatment in adolescents based on physical activity combined with spinal manipulative therapy shows a decrease in chronic low back pain. In adults, various combination therapies have been reviewed with mixed results. Lumbar stimulation combined with activities such as walking has been found to be the most significant one. Physical activity shows great benefits in the elderly population, because it reduces the intake of painkillers. These findings stress the value of exercise as an alternative to pharmacological treatment in low back pain management.

Keywords: low back pain, physical activity, adolescents, adults, elderly

INTRODUCTION

Low back pain (LBP) affects the lumbar region of the spine. Though it can range in intensity, LBP is considered to be one of the most common pain conditions, with an estimated 40 to 80% of individuals worldwide experiencing it at some point in their lives (1,2). In the past two decades, there has been a 42% increase in limitations due to LBP, thereby establishing itself as the first cause of disability worldwide (3).

The high prevalence of LBP and its association to disability and deterioration in quality of life make it a public health issue (4). It imposes a high cost on society, with sick leaves due to LBP showing a similar incidence to leaves due to pathologies such as diabetes mellitus or coronary heart disease (5).

There are various forms of LBP, such as mechanical low back pain, which affects spine, joints, and muscles (6), and non-specific low back pain, which is not attributable to a known cause (7). Figure 1 illustrates both types of pathologies.

 

 

The role of cognitive and behavioral factors in the development and management of chronic pain has recently been emphasised. Chronic pain causes a cortical reorganization which sensitises the neural network that subserves pain and disinhibites the surrounding neural networks. Thus, the modification of pain-eliciting and -maintaining behaviors, cognitions and emotions has the potential to increase pain management and tolerance (8). Furthermore, physical activity and exercise can have an effect on these neural networks, which leadsto a decrease in chronic pain (9).

In collecting the findings of various clinical trials, the present narrative review aims to examine the benefits of physical activity to reduce LBP, stratified by age.

 

ADOLESCENTS

Low back pain most often begins in adolescence (10-12), which is considered a strong predictor for LBP in adulthood. Adult pain levels appear to be reached by around the age of 18 (13-15). Rehabilitation exercises should be fostered in order to help patients manage LBP and prevent future relapses (16). Similarly, spinal manipulative therapy (SMT) combined with exercise therapy (ET) is advised before pharmacological treatment, as it has proven to be effective for low back pain (17). Encouraging patients to remain active is also key in LBP treatment in order to prevent long-term sitting, which is known to exacerbate symptoms (18). Aerobic exercise is the most recommended activity to this end (19). Few studies documenting the effectiveness of physical exercise for LBP have been conducted on children and adolescents (20-22).

In a randomized trial with a sample of 185 adolescents aged 12-18 years, the effectiveness of spinal manipulative therapy combined with exercise therapy was compared to exercise therapy alone. The first option involved spinal manipulation and mobilization, while the second required the teaching and supervision of exercises by trained personnel, as well as the unsupervised performance of the same exercises at home. Participants were provided with instructions on how to perform the physical exercises and which posture to adopt while exercising, sitting down, studying, etc. Spinal manipulation combined with exercise for over 6 months reported an increase in the functional capacity of the individuals, as shown in Graph 1. Both approaches led participants to experience a long-term decrease in LBP intensity. It is also noteworthy that adolescents reported an 80% reduction in medication use. These are important findings in light of the concern that exists around the safety and effectiveness of medication use for managing LBP (23).  

One of the most common forms of LBP in adolescents is directly linked to the exercises in elite gymnastics which overstrain the lumbar spine (24). A clinical trial was conducted on a 15-year-old female gymnast with extension-based LBP. The movements overloading her lumbar spine were reeducated thanks to specific activities using a spine stabilizer and manual therapy technique. It was found that the addressing of cognitive-affective factors together with the correction of maladaptive exercises reduced the nociceptive input and desensitized the nervous system, leading to a better control of LBP (25). Another clinical trial developed a programme of exercises designed to help prevent low back injuries and reduce pain. Thirty female athletes, 10-14 years old, participated in this study. Fifteen gymnasts implemented back stretches and various exercises to improve posture and coordination in their ordinary training, while the other fifteen followed the standard training, acting as the control group. After the intervention, assessment showed a decrease of pain identified as mild (12%) or moderate (11%) and a disappearance of severe pain (26).

 

ADULTS

Clinical prediction rules analyse the feasible evolution of patients with LBP without surgical intervention (27). PERRON et al. carried out a study during a month and a half with 85 soldiers suffering from subacute or chronic low back pain and without surgical intervention. This study showed that there are a series of variables which can predict the future evolution of patients before the physical activity is performed. These variables are included in Table 1.

Of the subjects who presented between four and five variables, 77.5%  obtained a favorable outcome (28). The purpose of the authors was to establish a new clinical prediction rule that would help identify the prognosis of these patients depending on the variables considered in the study.

 

 

Conventional exercises

On the one hand, the aim of lumbar stabilization exercises (SE) is to strengthen the muscles in charge of stabilizing the spine (29). These exercises should be adapted to the clinical characteristics of each patient (30), which can be done by using individualised graded lumbar SE (IGLSE), since this technique permits to adapt the intensity of the exercise. HYUN SUH et al. carried out a prospective, randomized, controlled study in order to evaluate walking efficiency (WE) and put into practice IGLSE with a sample of 48 patients with LBP. The study showed that lumbar SE and WE significantly improved LBP (31).

On the other hand, promotion of physical activity is essential for a good development and for its practice (32). The Movement Coaching is an intervention which comprises three different components, (33) such as physical exercise in the same place and time with a therapist, which is very effective (34), and also includes telephone and internet-based aftercare. SCHALLER et al. performed a randomized controlled trial in Germany with 144 patients with LBP. The sample was divided into two groups of 71 and 73 patients respectively and they compared a multicomponent intervention with Movement Coaching and a control intervention with online presentations without coaching. Their results were not significantly relevant and they did not prove that the suggested therapy was more effective. This could be due to a decrease in the total physical activity during the 12-months follow-up (33).

In addition, home exercise programmes have also been developed. These consist of 10 minutes of aerobic activity followed by eight types of ground exercises, which were aimed at strengthening the lumbar muscles, and five types of muscle stretches (35). These interventions, which appear in Figure 2, were carried out by two groups of 13 and 17 patients with LBP respectively. Only the first group was supervised by a physical therapist each week. Both groups experienced a symptomatic improvement in LBP, but the differences between the supervised and the unsupervised group were not significant (35).

 

 

Balneotherapy.

The combined therapy of physical exercise and balneotherapy was approached in order to allow workers with this  chronic LBP to return to work. For this purpose, a prospective randomized controlled trial was performed (36) using a modified Zelen design (37). This was carried out with a sample of 88 patients in France. The patients were divided into two parallel groups of 45 and 43 subjects respectively. The first group received a 5-day intensive intervention, which consisted of balneotherapy (2 hr/day), physical exercise (45 min/day) and an individualized educational program (45 min/day). On the contrary, the second group was taken as a control group and only received regular medical supervision. The findings were promising, but there was no significant evidence because the size of the sample was insufficient (36). These results leave the door open for future clinical trials in this area.

On the other hand, HUBER et al. carried out a randomized controlled trial with 80 Austrian patients. They were divided into three groups: the first group (27 patients) performed green exercise, the second one (26 patients) combined green exercise with balneotherapy, and the third one (27 patients) was the control group and did not spend 8 days in the Tyrol. With the second group, mountain hiking and a spa treatment with Mg-Ca-SO4 thermal water were used in order to evaluate the symptomatic improvement and the spinal mobility. The results of the study showed that this combined therapy has benefits for the participants concerning pain, functional mobility and subjective quality of life (38).

Alternative Therapies

Tai Chi (TC) is a health-promoting exercise (39) that can be performed by people from different age groups (40). In addition, it shows benefits in multiple pathologies (41). It aims to integrate mind-body development to improve or maintain the health state (42). A randomized controlled trial was conducted on 43 patients with LBP to learn about the effectiveness of TC. They were divided into three groups, the first one of 15 people who were treated with TC exercises; the second one of 15 patients who performed core stabilization exercises; and the last group of 13 patients who were taken as control group (43). The results showed that TC had positive effects on pain, but did not improve the proprioception on lower limbs, which were also assessed.

Likewise, yoga is another alternative therapy that seeks to alleviate the symptoms and pain of multiple conditions (44). NEYAZ et al. conducted a prospective randomized comparative study to determine whether Hatha yoga (HY) therapy was more effective than conventional therapeutic exercises (CTEs) in patients with chronic low back pain. The Hatha yoga intervention includes a series of physical, breathing and meditation exercises. The sample size was of 70 subjects, distributed in two equal groups that were treated with both techniques. The Hatha yoga therapy consisted of six sessions (35 min/week). Pain intensity decreased significantly in both groups with no evidence of improvement in one group over the other (45).

 

ELDERLY

The world’s population is aging rapidly and it is estimated that between 76 and 82% of elferly patients suffer from some form of non-cancer pain (46,47). LBP is common in older adults, resulting in physical limitations, disability, and decreased quality of life. The prevalence of this form of pain is estimated to affect between 32 and 58% of the elderly population (48,49). Many of them are undergoing opioid and analgesic treatment in order to manage their chronic pain. This highlights the need to identify other safe non-pharmacological strategies for pain management in the elderly. Some studies have shown the advantages of physical exercise or spinal manipulative therapy to manage LBP (50,51). Promoting pain management programs to learn how to manage pain in the long term has also been found to be effective (52).

 

A randomised clinical trial conducted on 241 people over 65 years old with LBP assessed the benefits of adding spinal manipulative therapy or supervised rehabilitation exercises to the exercise performed at home for 12 weeks. Three groups were created for this purpose. The first group exercised only at home, the second combined it with a supervised exercise program and the third with spinal manipulative therapy. The reduction of pain intensity was not very significant in the combined therapy of spinal manipulation and home exercise compared to physical exercise alone, increasing the improvement by only 10% as shown in Graph 2. It was considered more cost-effective to develop a multi-session home exercise program and in patients requiring more support to perform spinal manipulative therapy or supervised exercise (53).

 

 

Another randomized clinical trial was conducted with 60 seniors in their 70s. Home strengthening, stretching and aerobic activity interventions were performed and followed up by telephone. It was concluded that this method was effective and valid to increase adherence to exercise programs in older patients with LBP (54).

New approaches to LBP treatments include promoting healthy habits and techniques for pain management, and reducing interventions to treat pain symptoms by reducing the high consumption of medications and medical interventions (55). Physical exercise is a simple activity that can be performed at home (56). Using telecommunication for patient follow-up is a novel approach in medicine that has advantages for older patients as they can access health care comfortably from home (57).

 

CONCLUSION

Several clinical trials have shown the benefits of physical activity in reducing LBP. Spinal manipulation, along with the development of physical exercise has been found to relieve low back pain in adolescents. In addition, in this age group, preventive compensatory training has also been identified as relieving pain in elite gymnasts in the short term. Various combination therapies have been reviewed for the adult population. Balneotherapy, alternative therapies such as Tai Chi or Hatha Yoga, or spinal stimulation have been highlighted; all of them accompanied by physical exercise. Spinal manipulation has shown a more relevant symptomatic improvement. Regarding the elderly population, the improvement is not as significant in terms of intensity. However, it favors the decrease of painkiller intake and pain management by the patient. Furthermore, in this age group, telephone follow-up increased adherence to treatment, unlike other age groups.

 

This review suggests that physical exercise helps to lower LBP. In both adolescents and adults, it would be advisable to practice physical exercise along with other therapies to achieve a more significant pain relief. Moreover, telephone follow-up is recommended in the elderly to influence the monitoring of suggested physical activities.

However, there is still not enough evidence available, so more clinical trials on LBP and exercise can be suggested in all age groups. This limitation is present mainly in adolescents, so studies regarding this age range could increase the scientific evidence in this field.

 

STATEMENTS:

Acknowledgements

This paper is part of the Teaching Innovation Project coordinated between the Faculty of Medicine and the Faculty of Translation and Interpreting of the University of Granada (UGR), within the framework of the FIDO Plan 2018-2020 of the UGR (code 563).

Ethical concerns

This paper did not require the approval of any ethics committee.

Conflicts of interest

The authors of this paper declare no conflicts of interest.

Funding

No funding was received for the production of this paper.

 

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Utilité de l’activité physique dans la prise en charge de la douleur lombaire chronique en fonction de l’âge

 

La douleur lombaire chronique est considérée comme l’une des douleurs les plus fréquentes et incapacitantes à l’échelle mondiale. Actuellement, le traitement le plus utilisé est de nature pharmacologique, ce qui entraîne une forte consommation d’analgésiques et d’opioïdes chez les patients. Cette étude non systémique rassemble différents essais cliniques, regroupés par tranche d’âge. Nous évaluons les effets de l’activité physique sur la gestion de la lombalgie chronique. Un traitement précoce chez l’adolescent, alliant activité physique et manipulation vertébrale, favoriserait une diminution de la douleur chronique. En ce qui concerne la population adulte, diverses thérapies combinées ont été mises en perspective, pour des résultats variables. La stimulation lombaire, consolidée par des exercices tels que la marche, paraît être l’option la plus intéressante. Enfin, les études mettent en exergue le rôle bénéfique du sport pour les personnes âgées, qui consomment moins d’analgésiques après la mise en place d’activités physiques régulières. Ces résultats tendent à corroborer le postulat selon lequel l’exercice physique constitue une alternative viable aux traitements pharmacologiques dans la prise en charge de la douleur lombaire chronique (DLC).

Mots clés : douleur lombaire chronique, activité physique, adolescents, adultes, personnes âgées.

Keywords: low back pain, physical activity, adolescents, adults, elderly

INTRODUCTION

La douleur lombaire chronique (DLC) est localisée dans la zone lombaire de la colonne vertébrale et peut se manifester selon différents degrés d’intensité. On estime qu’entre 40 et 80 % de la population mondiale est amenée à subir cette douleur au cours de leur vie1,2 et, par conséquent, elle est considérée comme l’une des douleurs les plus fréquentes. Au cours des deux dernières décennies, les limitations physiques causées par la DLC ont augmenté de 42 %, ce qui la situe comme la première cause mondiale d’invalidité3.

En effet, elle est perçue comme un problème de santé publique à cause de sa forte prévalence, de son rapport à l’invalidité et de la détérioration de la qualité de vie qu’elle comporte4. La lombalgie chronique engendre des coûts élevés pour la société, les arrêts de travail liés présentant une incidence similaire à celle d’autres pathologies, tels que le diabète sucré ou la maladie coronarienne5.

Il existe de même divers types de DLC : la lombalgie mécanique, qui affecte le rachis, les articulations et les muscles6, et la lombalgie non spécifique, à laquelle on ne peut attribuer aucune cause concrète7. Le schéma de la figure 1 illustre ces deux types de pathologie.

 

 

En outre, il a été prouvé récemment que les facteurs cognitifs et comportementaux jouent un rôle décisif dans le développement et le traitement de la douleur chronique. En effet, chez les patients atteints de douleur chronique, on assiste à une réorganisation corticale où le réseau neuronal siège de la douleur se sensibilise, en désinhibant les réseaux neuronaux environnants. En conséquence, la modification des comportements, des cognitions et des émotions qui stimulent et qui perpétuent la douleur peut améliorer la gestion de la douleur et sa tolérance8. L’incorporation des exercices d’activité physique et de mobilité peut de surcroît avoir une incidence positive sur ces voies nerveuses9.

Cette étude se propose d’étudier les bienfaits de l’activité physique sur le soulagement de la DLC sur la base des résultats obtenus lors de divers essais cliniques. Les résultats ont été classés par tranche d’âge.

 

ADOLESCENTS

La DLC débute en général pendant l’adolescence10-12. Les patients qui souffrent de lombalgie chronique pendant cette tranche d’âge sont souvent atteints de cette pathologie une fois adultes Ainsi, ils franchissent le même seuil de douleur que les adultes13-15 dès l’âge de 18 ans. Afin que les patients puissent contrôler leur DLC et prévenir ainsi de futures récidives, la promotion des exercices de rééducation s’avère nécessaire16. En outre, étant donné l’efficacité de l’exercice physique dans l’amélioration de la DLC17, il est conseillé de suivre des thérapies de manipulation vertébrale combinées à des exercices physiques avant de démarrer des traitements pharmacologiques. Ainsi, il est important d’encourager une attitude proactive pour éviter une sédentarité prolongée car cette dernière aggrave les symptômes douloureux18. La pratique d’exercice aérobie est recommandée à cet effet19. Cependant, peu d’études ont été menées pour étudier l’efficacité de l’exercice physique sur la DLC20-22 dans la population des enfants et des adolescents.

Lors d’un essai clinique randomisé, un échantillon de 185 enfants âgés de 12 à 18 ans a fait l’objet d’une étude où l’efficacité des thérapies de manipulation vertébrale combinées à l’exercice physique a été comparée avec l’efficacité de la seule pratique d’exercice physique. Toutes deux avaient pour but le soulagement de la DLC. La première des méthodes envisagées a consisté à manipuler et à mobiliser la colonne vertébrale, tandis que la deuxième a entraîné l’intervention de personnel qualifié. Ce personnel a appris l’activité physique aux patients, il a supervisé son déroulement, puis leur a appris la pratique desdits exercices à la maison sans supervision. Ainsi, des instructions ont été fournies aux patients quant à l’exécution des exercices, la posture à adopter pour réaliser certaines activités physiques, ainsi que la posture à adopter pour rester assis devant son bureau. Comme le montre le graphique 1, on a constaté une amélioration de la capacité fonctionnelle des sujets souffrant de DLC à la suite de thérapies de manipulation vertébrale combinées à la pratique d’exercice pendant plus de six mois. De même, l’intensité de la DLC a diminué à long terme grâce à ces deux techniques, ce qui a eu pour conséquence une diminution de 80 % de la consommation médicamenteuse chez les patients adolescents. Ceci est d’autant plus pertinent au regard de la préoccupation croissante quant à la sûreté et l’efficacité de l’utilisation de médicaments pour soulager la lombalgie chronique23.

 

 

En effet, l’une des formes les plus fréquentes de DLC chez les adolescents trouve son origine dans les exercices de la gymnastique de haut niveau, qui sollicitent bas du dos de manière intensive24. Le cas clinique d’une gymnaste de haut niveau de 15 ans qui souffrait de DLC par extension a fait l’objet d’une étude, qui comportait une rééducation des mouvements qui favorisaient la compression du rachis lombaire. À cette fin, on a réalisé des exercices à l’aide d’un stabilisateur de la colonne vertébrale, accompagnés d’une thérapie manuelle. L’étude a conclu que la prise en compte des facteurs cognitifs et affectifs conjointement avec la rééducation des pratiques contre-indiquées réduit la transmission des signaux nociceptifs, ce qui entraîne une désensibilisation du système nerveux et un meilleur contrôle de la DLC25. Un autre cas clinique, mené sur 30 gymnastes âgées de 10 à 14 ans et souffrant de lombalgie chronique, a développé un cadre d’exercices qui visait à prévenir les blessures au bas du dos et à en diminuer la douleur. La moitié des patients de l’échantillon ont vu s’ajouter à leur entraînement habituel diverses activités pour améliorer leur posture et leur coordination, ainsi que des étirements du dos ; l’autre moitié s’est limitée à son entraînement habituel et a ainsi constitué le groupe témoin. En aval de ces programmes, on a évalué l’intensité de la douleur. Elle a diminué de 12 % chez les gymnastes souffrant une douleur légère, et de 11 % chez celles éprouvant une douleur modérée. La douleur est disparue dans les cas où elle était perçue comme intense26.

 

ADULTES

Les règles de prédiction clinique évaluent le développement de la DLC chez des patients qui n’ont pas subi de chirurgie rachidienne27. À ce titre, PERRON et al. ont mené une étude pendant un mois et demi sur 85 militaires qui souffraient de douleur lombaire subaiguë ou chronique et qui n’avaient pas subi d’intervention chirurgicale. Les résultats ont montré qu’il existe une série de variables permettant de prédire l’évolution de la DLC avant que la pratique d’exercice physique ne soit mise en place. Ces variables ont été transposées dans le tableau 1.

 

 

La pratique d’exercice physique s’est avérée clairement bénéfique pour 77,5 % des participants qui présentaient entre 4 et 5 variables28. Les auteurs de l’étude visaient ainsi à établir une nouvelle règle de prédiction clinique qui puisse contribuer à identifier le pronostic des patients en fonction des variables envisagées.

Exercices conventionnels

D’une part, les exercices de stabilisation lombaire (SE en anglais) visent à renforcer les muscles responsables de la stabilité de la colonne vertébrale29. Ce type d’exercice doit être adapté à chaque participant en fonction de ses caractéristiques cliniques30. La personnalisation de l’exercice est facilitée par la stabilisation lombaire graduée individualisée (IGLSE en anglais), puisque cette technique permet d’ adapter l’intensité de l’exercice. HYUN SUH et al. ont mené un essai clinique prospectif contrôlé et randomisé, dans lequel ils ont cherché à évaluer l’efficacité de la marche (WE en anglais) et à réaliser une IGLSE sur un échantillon de 48 patients atteints de DLC. Cette étude a abouti à la conclusion qu’une réduction significative de la douleur chronique pouvait être obtenue grâce à la combinaison de SE et de WE31.

D’autre part, il a été démontré que la promotion de l’activité physique est essentielle à sa mise en place ainsi qu’à une pratique adéquate32. Le coaching du mouvement (Movement Coaching) est une discipline regroupant des champs de compétence distincts33 tels que l’activité physique dans le même espace et en même temps que le thérapeute, une approche très efficace34, ainsi que le suivi personnalisé au téléphone et en ligne. En Allemagne, SCHALLER et al. ont mené un essai clinique contrôlé randomisé sur un échantillon de 144 patients atteints de DLC. L’échantillon a été divisé en deux groupes de 71 et 73 patients, qui ont fait l’objet d’une approche pluridisciplinaire de « coaching du mouvement », par opposition au groupe témoin dont la thérapie reposait sur des séances de sport en ligne sans coaching. Les résultats obtenus n’ont pas été concluants et n’ont pas, par ailleurs, permis de démontrer que la thérapie transdisciplinaire soit plus efficace que la thérapie en ligne. Il est raisonnable de penser que l’absence de résultats concluants est due à une diminution de l’activité physique totale au bout de douze mois de suivi33.

En outre, des programmes d’exercice physique qui peuvent être effectués à la maison ont été mis au point. Ils consistaient en dix minutes d’aérobic, couplés à huit types d’exercices au sol visant à renforcer les muscles du bas du dos, et en cinq types d’étirements35. Ces programmes, illustrés sur la figure 2, ont été suivis par deux groupes de patients atteints de lombalgie, composés de 13 et 17 participants respectivement. Le premier groupe a été supervisé par un kinésithérapeute de manière hebdomadaire, tandis que le second n’a fait l’objet d’aucun suivi. Les symptômes de DLC ont diminué, sans qu’on ait pu toutefois constater de grandes différences entre le groupe supervisé par un kinésithérapeute et le groupe qui n’a pas été suivi35.

 

 

Balnéothérapie

L’approche thérapeutique combinant activité physique et balnéothérapie a pour but de permettre aux travailleurs souffrant de douleurs chroniques de reprendre leur travail. Dans cette optique, un essai clinique prospectif randomisé36 a été mené à l’aide d’un schéma de Zelen modifié37. L’étude a été réalisée sur un échantillon de 88 patients en France, divisé en deux groupes parallèles de 45 et 43 sujets respectivement. Dans le premier groupe, un programme intensif de cinq jours a été appliqué, sur la base de 2 heures de balnéothérapie quotidienne, de 45 minutes d’exercice ainsi que de 45 minutes d’un programme didactique individualisé ; tandis que le second groupe a servi de groupe témoin et n’a bénéficié que d’un suivi médical habituel. Les résultats obtenus, bien que prometteurs, n’ont pas permis d’établir d’évidence scientifique car la taille de l’échantillon a été jugée insuffisante36. Il est donc pertinent de penser que ces résultats ouvrent la voie à de futurs essais cliniques dans ce domaine.

En outre, HUBER et al. ont mené un essai clinique contrôlé randomisé sur 80 patients autrichiens, qu’ils ont divisé en trois groupes : le premier, comprenant 27 patients, a fait de la randonnée d’intensité modérée en montagne (Green exercise en anglais). Le deuxième, composé de 26 patients, s’est concentré sur un programme d’exercice en plein air associé à une balnéothérapie. Les deux premiers groupes ont passé 8 jours dans le Tyrol, tandis que le troisième groupe, regroupant 27 patients, a servi de groupe témoin. Dans le deuxième groupe, la randonnée et la balnéothérapie dans une eau de type Ca-Mg-SO4 ont été utilisées pour évaluer l’amélioration des symptômes douloureux et la mobilité de la colonne vertébrale. Les résultats tendent à s’accorder sur les avantages que présente cette thérapie combinée au niveau de la douleur, de la mobilité et de la qualité de vie subjective des patients participants38.

Thérapies alternatives

Le Tai-chi (TC) est une activité bénéfique pour la santé39 qui peut être pratiquée à tout âge40. Il présente en outre des avantages pour le traitement de diverses pathologies41. Le Tai-chi vise le développement à la fois du corps et de l’esprit pour améliorer ou maintenir l’état de santé42.  Un essai clinique contrôlé randomisé a été mené sur 43 patients atteints de DLC, répartis en trois groupes, afin d’en déterminer l’efficacité. Le premier groupe, qui comportait 15 personnes, a bénéficié de séances de TC, tandis que le deuxième, de 15 patients, a effectué des exercices de stabilisation centrale ; et le dernier groupe, composé de 13 patients, a servi de groupe témoin43. Les résultats obtenus reconnaissent les effets positifs du TC sur la douleur, mais excluent une amélioration de la proprioception des membres inférieurs, également évaluée par cet essai clinique.

De même, le yoga constitue une autre thérapie alternative visant à soulager les symptômes et la douleur occasionnés par de multiples pathologies44. NEYAZ et al. ont mené une étude comparative prospective randomisée pour déterminer l’efficacité du Hatha Yoga (HY) par rapport aux exercices conventionnels prescrits aux patients atteints de lombalgie chronique. Le programme de HY comprenait une série d’exercices physiques, ainsi que d’exercices de respiration et de méditation. L’échantillon comptait 70 sujets divisés en deux groupes de même nombre. Chaque groupe a fait l’objet d’une thérapie, afin de comparer leur efficacité respective. La thérapie de HY a duré 35 minutes  par séance échelonnée sur six semaines. Une diminution significative de la douleur ressentie a été constatée dans les deux groupes, sans que l’on observe pour autant une amélioration d’un groupe par rapport à l’autre45.

 

PATIENTS ÂGÉS

On assiste de nos jours à un vieillissement croissant de la population mondiale. On estime qu’entre 76 % et 82 % des patients âgés éprouvent des douleurs sans lien avec le cancer46,47. La DLC est fréquente chez les patients âgés et se manifeste sous la forme de limitations physiques, d’invalidité et de diminution de la qualité de vie, atteignant une prévalence d’entre 32 % et 58 %48,49. Beaucoup de patients âgés suivent un traitement analgésique opioïde afin de contrôler la douleur chronique, ce qui met en exergue le besoin d’identifier des stratégies sûres, autres que celles pharmacologiques, pour que les personnes âgées réussissent à gérer la douleur. Certaines études ont effectivement montré les avantages de l’exercice physique et de la thérapie de manipulation vertébrale pour contrôler la DLC50,51. Par ailleurs, on a observé que la promotion des programmes d’autogestion de la douleur, dont le but est d’apprendre à gérer la douleur à long terme52s’avère efficace.

Dans un essai clinique randomisé mené sur 241 personnes âgées de plus de 65 ans et souffrant de DLC, on a étudié pendant 12 semaines les avantages d’ajouter à l’exercice physique réalisé dans le foyer des thérapies de manipulation vertébrale ou des exercices de rééducation supervisés. Trois groupes ont été créés à cette fin : le premier groupe a uniquement pratiqué des exercices à la maison ; le deuxième les a combinés à un programme d’exercices supervisés et le troisième y a rajouté une thérapie de manipulation vertébrale. Dans le cas du groupe qui combinait la thérapie de manipulation vertébrale et l’exercice physique à la maison, la diminution d’intensité de la douleur n’a pas été significative par rapport au groupe qui a pratiqué de l’exercice uniquement au foyer. Comme le montre le graphique 2, l’amélioration enregistrée n’atteint que 10 %. On a enfin observé qu’un programme d’exercices à la maison, étalé sur plusieurs séances, s’avère plus intéressant ; quant aux patients qui précisent d’un plus grand soutien il est conseillé de réaliser des thérapies de manipulation vertébrale ou des exercices supervisés53.

 

 

Un autre essai clinique randomisé a été mené sur 60 personnes âgées d’environ 70 ans. Cette étude a mis en place un programme de renforcement, d’étirements et d’activités aérobies à la maison, accompagnés d’un suivi téléphonique. Cette étude a témoigné de l’efficacité et de la validité de cette méthode, qui stimule l’adhésion des personnes âgées qui souffrent de lombalgie chronique à des programmes d’exercice physique54.

Parmi les nouvelles approches pour traiter la douleur lombaire se trouvent la promotion d’habitudes saines et les techniques pour gérer la douleur et en apaiser les symptômes, en veillant à réduire la consommation élevée de médicaments et le recours aux soins de santé55. L’exercice physique constitue du reste une activité simple et facile à réaliser à la maison56. Enfin, l’emploi d’outils de télécommunication dans le suivi des patients s’annonce comme une méthodologie novatrice en médecine. En effet, elle offre des avantages aux patients âgés, qui peuvent profiter de l’accès aux soins de santé confortablement depuis leur foyer.57

 

CONCLUSION

Divers essais cliniques appuient le postulat selon lequel l’activité physique aide à faire diminuer la DLC. La manipulation de la colonne vertébrale, combinée à la pratique d’exercice physique, tend à soulager la lombalgie chronique chez l’adolescent. En outre, dans cette tranche d’âge, les études motrent que des entraînements compensatoires préventifs soulagent  la douleur des gymnastes de haut niveau à court terme. Différentes combinaisons thérapeutiques ont été étudiées dans la population adulte. La balnéothérapie et des thérapies alternatives telles que le Tai-chi et le Hatha Yoga, mais aussi la stimulation de la colonne vertébrale, accompagnés d’exercice physique, ont été mis en valeur. La stimulation de la colonne vertébrale s’avère particulièrement pertinente dans le cadre de la gestion de la douleur en raison d’un soulagement des symptômes. En ce qui concerne la population plus âgée, l’amélioration n’est pas significative au regard de l’intensité de la douleur. L’activité physique favorise toutefois la réduction de la consommation d’analgésiques, ainsi qu’une meilleure gestion de la douleur du patient. Il convient en outre de souligner le fait que, par rapport aux autres groupes d’âge, le suivi téléphonique a permis d’augmenter l’adhésion au traitement chez les patients âgés.

Cette étude suggère que la pratique d’une activité physique régulière aide à faire diminuer la DLC. Il semble recommandable de faire de l’exercice conjointement avec d’autres thérapies pour un soulagement plus important de la douleur, chez l’adolescent comme chez l’adulte. En outre, il est conseillé de suivre les personnes âgées par téléphone, afin d’influencer le suivi des activités physiques recommandées.

Néanmoins, les preuves disponibles ne sont pas encore concluantes. C’est pourquoi il serait envisageable de mener d’autres essais cliniques sur la DLC et l’exercice physique dans tous les groupes d’âge. Ce serait d’autant plus nécessaire dans l’adolescence, si bien que de nouvelles études dans cette tranche d’âge pourraient accroître les preuves scientifiques dans ce domaine.

 

DÉCLARATIONS :

Remerciements

Cet article s’inscrit dans le Projet d’Innovation Didactique coordonné entre la Faculté de médecine et la Faculté de traduction et d’interprétation de l’Université de Grenade (UGR), dans le cadre du Plan FIDO 2018-2020 de l’UGR (code 563).

Considérations éthiques

Cet article n’a nécessité l’approbation d’aucun comité d’éthique.

Conflits d’intérêts

Les auteurs de cet article ne déclarent aucun conflit d’intérêt.

Financement

Aucun financement n’a été reçu pour la production de cet article.

 

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AMU 2020. Volumen 2, Número 1

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16/03/2020                                06/04/2020                                          29/05/2020

 

Cita el artículo: Jiménez-Gutiérrez C.E, Redruello-Guerrero P. Utilidad del ejercicio físico en el dolor lumbar crónico según diferentes grupos de edad. AMU. 2020; 2(1):138-63

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